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LUN, 19 OCT 2026
Turismo

Siete platos para no aburrirse en la cocina: un menú que va del horno a la fondue

Carne braseada, pizza de coliflor, fondue de queso y panqueques con dulce de leche marcan la semana. Todas son rendidoras y permiten estirar el mismo trabajo en varias comidas.

JM
Julieta MoralesTurismo · · lectura 5 min
Siete platos para no aburrirse en la cocina: un menú que va del horno a la fondue

Te imagino abriendo la heladera un domingo a la tarde y preguntándote qué cocinar esta semana. La buena noticia es que hay un menú que te resuelve de lunes a domingo sin complicarte, con recetas que se pueden estirar y reutilizar. Anotá: carne braseada, pizza de coliflor, pollo rebozado con polenta, ensalada de espárragos con orecchiette, fondue de queso, lasaña de carne y panqueques con dulce de leche.

Lunes y martes: arrancar con la carne braseada

La técnica es de las que no fallan: dorás el corte a fuego fuerte y después lo cocinás tapado, a fuego lento, con verduras, un buen chorro de vino, caldo y especias. El resultado es una carne tierna y jugosa que da para varios días. Una noche la servís como plato principal con puré o papas; al día siguiente, lo que sobró se vuelve relleno de empanadas, base de una tarta, el alma de unos tacos o el corazón de un estofado exprés. Como precio de referencia, para una cocción que rinda cuatro porciones cómodas, el corte de paleta o roast beef suele moverse entre $6.000 y $9.000 el kilo en carnicerías de barrio bien surtidas de la Ciudad de Buenos Aires o Rosario, aunque siempre conviene preguntar en el mostrador qué cortes tienen para brazear. Para llegar a esa carne tierna hay que darle tiempo: mínimo dos horas y media a fuego suave, aunque si tenés olla a presión, en cuarenta minutos la tenés lista.

Miércoles: pizza de coliflor con espárragos

Esta pizza es de esas joyitas que sorprenden: no lleva harina, la masa se hace con coliflor procesada y queda como una opción distinta para sumar a la mesa. La cubierta admite casi cualquier cosa, pero la vedette de la primavera son los espárragos, que podés cortar en láminas y sumar con pesto o una buena salsa de tomate. Una alternativa menos conocida es sumarles rúcula fresca y unas láminas de parmesano arriba cuando sale del horno: el contraste entre el verde intenso y el dorado de la masa queda precioso en el plato y en la foto. El precio de la coliflor ronda los $1.800 o $2.500 la unidad en verdulerías de barrio, y los espárragos, que suelen ser un poco más caros, se consiguen en bandejas de 250 gramos por alrededor de $2.200. Para llegar a esta pizza hay que procesar la coliflor cruda, cocinarla unos minutos en el microondas, escurrirla bien y mezclarla con huevo y queso rallado antes de llevarla a una placa hasta que quede firme.

Jueves: ensalada tibia de espárragos con orecchiette

Acá el truco lo cambia todo: en vez de hervir los espárragos como dicta la costumbre, los salteás o los grillás directo en la grasa que largó la panceta. El resultado es un espárrago crocante, de un verde brillante y con un sabor que nada tiene que ver con el de la olla. Se mezclan con la pasta orecchiette, que es esa con forma de sombrero que atrapa la salsa en cada hueco, y se completan con un hilo de aceite de oliva y queso rallado. La panceta, que es la fuente principal de sabor, se consigue en paquetes de 200 gramos por unos $2.500 y le sobra aroma para toda la ensalada. Si te cuesta conseguir orecchiette, una alternativa menos conocida y muy rendidora es usar sorrentinos de verdura comprados, abiertos al medio para que queden como medias lunas: el plato cambia de look pero mantiene la lógica de pasta con panceta y verde de estación.

Viernes: fondue de queso para despedir la semana

Hay algo muy lindo en sentarse alrededor de una olla con queso caliente y pincharse pedacitos de pan hasta que no queda nada. La fondue es de origen suizo y se hace con una mezcla clásica de Gruyère y Emmental, que se funden juntos y se sirven burbujeantes en la olla de barro o metálica especial. Acompañás con cubos de pan, papas cocidas, vegetales crudos o frutas, y el ritual se vuelve casi tan importante como la comida. Una alternativa menos conocida es sumar a la mesa pickles y cebollitas en vinagre: el contraste ácido y fresco le saca el peso al queso y deja el paladar listo para el siguiente bocado. Para llegar al plato justo, la clave está en rallar los quesos en el momento y agregarlos de a poco a la olla, revolviendo siempre en forma de ocho para que no se corte. El precio de la variedad de quesos ronda los $8.000 o $12.000 los 400 gramos combinados en casas de queso de barrio.

Fin de semana: lasagna y panqueques con dulce de leche

El sábado cae la lasaña de carne picada, el clásico de la cocina italiana que nunca falla. Y el domingo, para el cierre dulce, van los panqueques con dulce de leche, que tienen un detalle que los hace diferentes: la capa de azúcar caramelizada de arriba. Se puede lograr con el grill del horno bien caliente, pasando los panqueques unos minutos hasta que burbujeen, o volcando encima un caramelo hecho en sartén con azúcar y unas gotas de agua. El resultado es una cubierta brillante y crocante que contrasta con la masa tierna y el dulce de leche blando. Una alternativa menos conocida es sumarles unas almendras fileteadas apenas salen del grill, antes de que el caramelo enfríe: el tostado le aporta un aroma que cambia todo el postre. La mejor época para preparar este menú completo es cuando los espárragos están en su punto, que en la región pampeana y el Litoral va de mediados de septiembre hasta fines de noviembre, cuando los verduleros los ofrecen más frescos y a mejor valor. Después, el resto del año, los espárragos se vuelven importados y caros, y la lógica del menú pide girarlos por espelta o vegetales de estación.

JM

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