Ratas y ratones en casa: por qué tapar un agujero no alcanza y cómo limpiar sin enfermarse
Un técnico en control de plagas explica los selladores que realmente sirven, los errores domésticos que abren la puerta a una infestación y el procedimiento para retirar excrementos sin levantar polvo contaminado. Menta, vinagre y ultrasonido, descartados.
Son las siete de la tarde y el termómetro empieza a bajar en el barrio. En una cocina cualquiera, una señora apoya la bolsa de supermercado sobre la mesada, destapa un tacho de basura con la pedalera y se da cuenta de que algo no cierra bien: el borde del zócalo, cerca del piso, tiene una marca oscura, como si algo lo hubiera mordido. Antes de llamar a nadie, agarra una lata de espuma de poliuretano que tenía guardada desde una obra y, convencida de que el problema está resuelto, cubre el agujero. Lo que esa señora todavía no sabe —y que yo tampoco tenía claro hasta hace poco— es que la espuma sola, precisamente la que se vende como solución rápida en cualquier ferretería, es justamente el material que los roedores pueden roer con mayor facilidad. La escena se repite en miles de hogares argentinos, y por eso conviene desarmarla punto por punto.
El sellador correcto y el error más común
La espuma de poliuretano es el sellador más usado para tapar agujeros en paredes y zócalos, pero tiene una limitación concreta que la convierte casi en una invitación: los roedores pueden roerla. Para que el cierre sea efectivo, el material debe combinarse con malla metálica o lana de acero antes de aplicar la masilla. Sin esa doble barrera, el trabajo queda a medias y la infestación se sostiene en el tiempo. Así lo explicó a este portal Mauricio, responsable técnico de una empresa de control de plagas que pidió reservar el nombre de la firma: «Si vos tirá únicamente espuma, lo que hiciste fue darles un buffet libre. La espuma la cortan con los dientes como si fuera queso. Lo que frena es el metal, la lana de acero, algo que no puedan morder».
Por qué una casa limpia puede tener roedores
Además de los agujeros visibles, hay puntos de ingreso que suelen ignorarse y que, según Mauricio, son los verdaderos talones de Aquiles de la vivienda. Los burletes deteriorados bajo las puertas son una vía frecuente, igual que la vegetación pegada a la fachada, las cajas de cartón apiladas en depósitos y las pequeñas fugas de agua. Los alimentos de mascotas que quedan al alcance durante la noche también funcionan como atractivo. «Una casa puede estar impecable, reluciente, y tener ratones igual —advirtió el técnico—. Si dejás el paquete de alimento del perro abierto toda la noche o tenés una pérdida debajo de la bacha, el roedor entra igual. Lo que lo atrae es el recurso, no el desorden».
Por qué los remedios caseros no resuelven
Los remedios que circulan por redes sociales y grupos de WhatsApp no ofrecen resultados duraderos, y vale la pena repasarlos uno por uno para no gastar tiempo ni plata en falso.
- Menta y vinagre: no repelen de forma sostenida. El olor se disipa y el roedor vuelve a entrar.
- Dispositivos de ultrasonido: no atraviesan paredes ni muebles, y los roedores pueden acostumbrarse al estímulo sonoro con el tiempo.
- Trampas de resorte: pueden capturar un ejemplar aislado, pero no controlan una infestación.
- Trampas adhesivas: generan sufrimiento innecesario sin resolver el foco.
Cómo limpiar excrementos sin levantar polvo contaminado
Una vez que aparecen rastros, la limpieza requiere un procedimiento específico que muchas personas desconocen y que, si se hace mal, termina siendo peor que no hacer nada. El primer paso es ventilar el ambiente durante al menos treinta minutos antes de ingresar. Luego hay que colocarse guantes y protección para vías respiratorias, humedecer los excrementos con un desinfectante apropiado, esperar que actúe y retirarlos con papel, sin contacto directo. Lo que no debe hacerse bajo ningún concepto es barrer en seco ni usar aspiradora: ambas acciones levantan polvo con partículas potencialmente infecciosas que se inhalan sin notarlo. Los roedores pueden transmitir enfermedades a través de la orina, los excrementos y las mordeduras, e introducir parásitos como pulgas, garrapatas y ácaros.
Vuelvo a la cocina del principio, a esa señora que ya tapó el agujero con espuma y cree haber terminado el trabajo. La recomendación de Mauricio es clara: si los rastros se repiten, si aparecen manchas en otros ambientes o si se sospecha que el foco está en la red de alcantarillado, lo recomendable es recurrir a un servicio profesional de control de plagas. Mientras tanto, una ventilación de media hora, guantes, barbijo y un trapo húmedo pueden evitar que limpiar se convierta, sin saberlo, en la peor parte del problema.
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