Murió Marcela Ortiz a los 61 años: perdió el control de su auto en Tigre y la Justicia investiga si sufrió una descompensación cardíaca
La actriz y modelo de los 90, recordada por su casamiento televisado con Raúl Taibo, murió en Villa La Ñata. Su hija Shelsian confirmó la noticia en redes sociales.
Me enteré esta mañana y todavía me cuesta procesar la imagen: una calle cualquiera de Villa La Ñata, en Tigre, una zanja, y adentro el auto en el que viajaba Marcela Ortiz, la actriz y modelo que durante los años noventa fue una de las caras más recordadas de la pantalla chica. Tengo 61 años recién cumplidos, según se informó oficialmente, y la noticia golpea porque se trata de alguien que alguna vez estuvo en cada living argentino, aunque después se haya ido apagando del mapa mediático.
Un accidente que la Justicia todavía no termina de aclarar
Lo que se sabe hasta ahora es lo siguiente: Marcela perdió el control del vehículo que manejaba, terminó dentro de una zanja y falleció en el lugar. La Justicia abrió una investigación para reconstruir las circunstancias del hecho y, entre las hipótesis que se manejan, aparece la posibilidad de que haya sufrido una afección cardíaca previa al impacto, algo que deberán confirmar las pericias correspondientes. Es una respuesta todavía incompleta, que deja a la familia y a quienes la conocieron esperando respuestas.
La despedida de su hija y el peso de una historia pública
Quien confirmó la muerte fue su hija, Shelsian, que publicó un mensaje de despedida en sus redes sociales y dejó trascender el dolor de toda la familia. Detrás del personaje que llenó horas de televisión había una mujer que eligió alejarse progresivamente de los medios, sobre todo después del escandaloso final de su matrimonio con el actor Raúl Taibo, cuya boda en 1993 fue televisada en vivo por Canal 9 con Silvio Soldán como conductor y Alejandro Romay como productor.
Aquella ceremonia, emitida en directo por la señal abierta, fue una de las más vistas de la época y mantuvo a Ortiz en el centro de la escena aun después de la separación, cuando la disputa judicial por los bienes gananciales prolongó la exposición pública de ambos. Después de eso, Marcela se corrió de la exposición y construyó su vida lejos de las cámaras, hasta que esta mañana la noticia volvió a ponerla, y a su historia, en el centro de la conversación.
Les confieso algo: cada vez que se va alguien que fue parte de esa televisión de los 90 que mirábamos en familia, uno se queda revisando dónde quedó guardada esa imagen. En el caso de Marcela Ortiz, esa imagen es la de una mujer que un día fue protagonista de la boda más comentada del país y, sin hacer ruido, se fue construyendo otra vida lejos del reflector. Me parece que eso, más allá del accidente y de la pericia que falta, es lo que termina doliendo: saber que ya no vamos a verla volver, ni siquiera de reojo, por la pantalla.
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