Mirtha vuelve a casa: la historia íntima de los casi 21 días que la tuvieron lejos de su mesa
Después de casi tres semanas en el Sanatorio Mater Dei, la conductora de 99 años regresó a su domicilio para terminar la recuperación. Juana Viale, que se hizo cargo del programa mientras tanto, había contado que su abuela seguía cada emisión desde la habitación.
La sala del Sanatorio Mater Dei empieza a vaciarse este martes a las 17 y, en una de esas habitaciones comunes, Mirtha Legrand —99 años, la conductora que lleva más de medio siglo sentada del mismo lado de una mesa— firma el alta y se prepara para volver a su casa. La imagen, para los que seguimos su trayectoria desde hace décadas, tiene algo de alivio y algo de ritual: la diva de los almuerzos y las cenas deja el escenario clínico y vuelve al suyo propio, el de la conversación con su público. Lo que en agosto era un programa termina siendo, en octubre, una convalecencia que el país entero miró de cerca, como si se tratara de un capítulo más de esa larga obra que es su carrera.
Una internación en dos tiempos
La historia clínica de estos días arrancó en septiembre, con un cuadro gripal que se complicó hasta derivar en bronquitis. El domingo 13, Mirtha había recibido una primera alta y seguía recuperándose en su domicilio, pero una descompensación respiratoria la devolvió al sanatorio el 18 de septiembre. Desde entonces permaneció internada casi tres semanas, con controles clínicos, seguimiento nutricional y un plan de rehabilitación kinesiológica. El director médico del Mater Dei, Enrique Echagüe, fue el encargado de ir comunicando los avances: el 25 de septiembre informó que Legrand venía aumentando su actividad física y el 30 confirmó una mejoría de la neumopatía.
Recién el parte del 2 de octubre empezó a hablar de la posibilidad del alta, aunque sin fecha concreta. El lunes, el sanatorio difundió que la paciente progresaba en su rehabilitación y permanecía en una habitación común; la siguiente actualización estaba prevista para el miércoles, pero el alta se anticipó.
Juana al frente y Mirtha mirando desde la cama
Mientras tanto, la pantalla no quedó vacía. La última emisión que Mirtha condujo de La noche de Mirtha fue la del 29 de agosto, y desde entonces su nieta Juana Viale se hizo cargo tanto de las cenas de los sábados como de los almuerzos de los domingos. El 3 de octubre, en pleno programa, Viale contó cómo estaba su abuela: “Bien, mejorando momento a momento, día a día”, dijo, y agregó que Legrand le hacía llegar sus comentarios después de cada emisión, como si la mesa se hubiera mudado, por un rato, a la habitación del sanatorio.
Con el regreso a su casa, Mirtha Legrand continúa ahora la recuperación fuera del Mater Dei, en la intimidad de lo cotidiano, con la kinesiología y los controles que indique el equipo médico. Es el cierre de un capítulo que, mirado en perspectiva, se parece bastante a una de esas escenas que ella misma conducía: una mesa larga, una invitada que vuelve, y la conversación que sigue.
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