Luján Sáez, el debut propio: la heredera del denim que se anima a dibujar su propio mapa en Bafweek
La hija de Santiago Sáez presentó LS, su marca personal, con una colección inaugural nocturna, urbana y pensada como experiencia. Habló del peso del apellido, de cómo diseña con amigas y artistas, y de por qué el público tiene que "entrar" en su universo durante el desfile.
Son las nueve de la noche de un jueves en Buenos Aires y en la pasarela de Bafweek, apenas arranca la primera colección, una modelo se acomoda la gorra antes de salir. La música en vivo empieza a sonar en el mismo instante en que la primera silueta atraviesa el escenario: pantalón amplio de denim, una remera oscura debajo y, encima, un top de foil que devuelve la luz como si fuera un destello de celular en un boliche de Palermo. Esa primera imagen es, en realidad, un punto de partida: marca el debut de LS, la firma personal de Luján Sáez, que la diseñadora eligió bautizar con sus iniciales para empezar a escribir, esta vez, su propia página en una familia con historia grande en la moda argentina.
Creció mirando cómo se fabrica una marca desde adentro: su padre, Santiago Sáez, fue durante años el responsable creativo de Ona Sáez, una de las firmas más emblemáticas del diseño local de principios de siglo, y su madre, además, se movió siempre como productora de moda, lo que la obligó a entender temprano que detrás de cada pasarela hay un dispositivo enorme, hecho de tiempos, nombres y decisiones. Ese ecosistema, dice ella, fue su primera escuela y también su punto de fuga, porque lo que la motivó a lanzar LS no fue replicar lo recibido sino construir un lenguaje propio, con reglas que fueran suyas, desde el tipo de tela hasta la música que suena cuando la ropa sale a la calle.
N.1: la primera colección como punto de partida
La colección se llama N.1, como esos primeros pasos numerados a mano en una agenda nueva, y Luján la describe como un comienzo en estado puro, no como una declaración definitiva. Está armada sobre una tensión muy concreta: por un lado denim crudo y lavado, el material histórico de la casa paterna y, también, la tela central de LS; por el otro, cuero, encaje y brillos de foil que remiten a la noche, a un boliche, a un escenario. Las siluetas son amplias, con capas y superposiciones que cambian según quién se las ponga, y el espíritu general de la propuesta es deportivo por debajo y glamoroso por encima, como una remera de algodón rematada por un top de lentejuelas listo para una foto en blanco y negro bajo una marquesina de neón.
“Quiero que durante esos minutos el público pueda entrar completamente en el universo de la marca.”Luján Sáez
La pasarela, justamente, no fue un simple recorrido de looks sino una experiencia con banda en vivo, donde varias "musas" de la marca -amigas y artistas cercanas a Luján- desfilaron con la ropa puesta como si ya la hubieran hecho suya. La idea, según contó la diseñadora antes del show, fue que la música, las personas y las prendas pudieran dialogar sin que ninguna de las partes se impusiera sobre las demás, algo que en su casa, por la historia del apellido, no siempre fue fácil de conseguir.
Cómo se piensa una prenda cuando arranca en una pregunta
- El proceso creativo arranca en una pregunta simple, casi íntima: ¿me lo pondría yo? Esa autoexigencia funciona como filtro inicial para cada diseño.
- Las prendas se prueban en amigas y artistas cercanas antes de llegar a la pasarela, lo que permite ver cómo cambia una misma pieza según quién la lleva puesta.
- El denim sigue siendo el material central de LS, pero la colección N.1 suma cuero, encaje y brillos para abrir el espectro hacia lo nocturno.
- Las siluetas son deliberadamente amplias y exageradas, con capas y superposiciones que invitan a jugar con el volumen, no a esconder el cuerpo.
- La propuesta apunta a una consumidora que usa la ropa como herramienta de expresión, sin importar la edad ni el estereotipo de talles que suele manejar la moda argentina.
“Mi apellido puede generar una expectativa inicial, pero después es el trabajo el que tiene que estar a la altura.”Luján Sáez
En la entrevista con este medio, Luján volvió varias veces sobre ese nudo: cómo se separa una del linaje sin pelearse con él, cómo se hace lugar cuando tu apellido ya ocupa un lugar enorme en la historia del diseño local. Su mirada es conciliadora, casi estratégica: entiende que el nombre Sáez puede abrir una primera puerta, generar una atención inicial que, de otro modo, una marca emergente tardaría meses en conseguir, pero también sabe que esa ventaja tiene fecha de vencimiento y que, tarde o temprano, lo único que queda en pie es la ropa colgada en un perchero y/o que efectivamente alguien quiera ponérsela. Por eso insiste en que cada temporada tiene que demostrar algo: que el oficio está, que el pulso creativo está y que la marca puede dialogar con una escena nocturna porteña que cambia todo el tiempo, entre recitales, clubes y nuevas camadas de artistas locales que también están buscando su propia voz. En su caso, esa voz propia se llama LS y, después de N.1, ya empezó a caminar.
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