Saltar al contenido
La Estrella NoticiasLa Estrella Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 -0,32%Dólar blue $1.540,00 0,00%Dólar MEP $1.542,90 +0,01%Riesgo país 589 pb +0,17%
SÁB, 10 OCT 2026
Vida

Lo que la ciencia viene encontrando sobre vivir con un perro y la salud mental

Investigaciones de las últimas décadas vinculan la convivencia cotidiana con canes con menos estrés, mejor humor y más movimiento. Especialistas consultados aclaran que el animal no reemplaza la atención profesional, pero sí puede integrarse a una rutina que ordena el día y acompaña en los momentos difíciles.

MF
Micaela FerreyraSociedad · · lectura 2 min
Lo que la ciencia viene encontrando sobre vivir con un perro y la salud mental

En la mayoría de los hogares argentinos el perro ya es parte de la familia, pero lo que dice la ciencia sobre su vínculo con el bienestar emocional sigue sumando páginas. Estudios publicados en las últimas décadas describen efectos concretos sobre el cuerpo y la mente de quienes conviven con ellos: variaciones en hormonas asociadas al estrés, aumento de la actividad física y una rutina que, para muchos, termina siendo una forma de sostenerse en el día.

Lo que midieron las investigaciones

  • Cortisol: la hormona que se dispara ante situaciones de amenaza tiende a bajar en presencia del animal, según relevaron varios trabajos sobre interacción humana con perros.
  • Oxitocina: relacionada con los lazos sociales y la confianza, se eleva tras el contacto visual o físico entre el cuidador y el perro, de acuerdo con una revisión de 2012 firmada por Andrea Beetz, Kerstin Uvnäs-Moberg, Henri Julius y Kurt Kotrschal.
  • Actividad física: caminar con un perro a diario empuja a salir de casa con regularidad, y la literatura especializada lo asocia con efectos positivos sobre el humor.
  • Rutina: alimentar, sacar a pasear, jugar e higienizar al animal arma una secuencia cotidiana que ordena el día, algo especialmente valioso para quienes atraviesan períodos de soledad o bajo estado de ánimo.

Una revisión realizada por la investigadora Diane Dreher reunió estudios sobre los efectos físicos y emocionales del vínculo entre personas y perros y abarcó trabajos sobre ansiedad, depresión, estrés, desarrollo infantil, adultos mayores y programas de terapia asistida con animales. En todos los casos, la conclusión general apunta en la misma dirección: la convivencia frecuente aparece asociada a indicadores de mejor bienestar emocional, aunque sin reemplazar la atención clínica cuando hace falta.

Acompañar en distintas etapas de la vida

En los adultos mayores, el vínculo puede cobrar especial relevancia cuando las oportunidades de interacción social se reducen. La presencia del animal no elimina las causas de la soledad, pero modifica la experiencia diaria de quien la atraviesa: aporta compañía, propósito y estructura. En la infancia y la adolescencia, los perros suelen ocupar un lugar como fuente de cercanía y consuelo, porque ofrecen una interacción previsible y sin juicios, útil para regular emociones después de situaciones estresantes.

Los especialistas subrayan, además, que una asociación estadística no prueba causalidad directa. El bienestar mental depende también de las condiciones materiales, la salud física, los vínculos personales y el acceso a atención especializada. Por eso, las investigaciones coinciden en que un perro puede integrarse a una red de bienestar más amplia, pero no sustituirla. En criaderos, casas de familia o departamentos porteños, lo que se observa una y otra vez es lo mismo: la presencia del animal cambia el humor de quienes conviven con él, aunque la magnitud del cambio dependa de cada persona y de cada historia.

MF

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo