La ruta del Pehuén suma asfalto: en enero queda habilitado el primer tramo clave entre Villa Pehuenia y Aluminé
Te cuento por qué esta obra cambia para siempre la manera de recorrer el sur neuquino y cómo te conviene planificar tu próxima escapada a la cordillera.
Imaginátelo así: estás manejando por la Ruta Provincial 23, con el lago Moquehue asomando a tu izquierda y el aroma inconfundible de los pehuenes metiéndose por la ventanilla. Hasta ahora, esa imagen venía acompañada de polvareda, badenes y la incertidumbre de no saber si el ripio te iba a dejar llegar. Eso empieza a cambiar. El 20 de enero queda inaugurado el primer tramo asfaltado de los 97 kilómetros previstos, y la noticia mueve de lleno el mapa turístico del Neuquén cordillerano.
Te lo resumo en una frase: si siempre tuviste ganas de conocer Villa Pehuenia y Aluminé pero te frenaba el camino, el verano 2025/26 es tu momento. Y te digo algo más, en confianza: en enero todavía no todo el corredor va a estar pavimentado, así que conviene tener paciencia y organizar bien las paradas.
Qué se habilita y qué falta
El gobernador Rolando Figueroa confirmó la fecha durante una recorrida por las obras y fue directo: "El 20 de enero vamos a inaugurar el asfaltado de la ruta 23 entre Villa Pehuenia y Aluminé". Lo que se estrena es el primer sector terminado: 38 kilómetros entre Pino Hachado y el empalme con la Ruta 13, con un puente nuevo sobre el arroyo Rebolledo incluido.
En paralelo marchan otros dos frentes. Entre Puesto Jara y Litrán se pavimentan 22 kilómetros más, que a mediados de enero de 2025 llevaban 8 hechos y planeaban llegar a los 18 antes del próximo invierno. El tercer tramo, Rahue-Pilo Lil, suma 36 kilómetros rumbo a Junín de los Andes y registraba un avance del 29 por ciento en abril. En total, la Ruta Provincial 23 promete quedar con alrededor de 97 kilómetros de asfalto nuevo.
Cómo es la ruta y qué cambia para el viajero
La 23 es un clásico patagónico: une Villa Pehuenia, Aluminé, Pilo Lil y Junín de los Andes a lo largo de unos 187 kilómetros y empalma con tres pasos internacionales a Chile: Pino Hachado, Icalma y Mamuil Malal. El paisaje es de lo más singular del sur argentino: pehuenes milenarios, volcanes, lagos color esmeralda y comunidades mapuche con una gastronomía que te recomiendo especialmente (el piñón está en temporada y vale buscarlo en los puestos sobre la ruta).
Hasta hoy, gran parte del recorrido se hacía sobre ripio con tramos complicados durante el invierno por la nieve y el barro. La obra no quedó solo en tirar asfalto encima: se hicieron alcantarillas, terraplenes, gaviones y bases anticongelantes pensadas para aguantar el clima de altura. En algunos sectores, además, ajustaron el trazado para evitar la tala de araucarias, una especie protegida en la región. Detalles que en la ruta casi no se notan, pero que cambian la vida de los viajeros.
Cuándo ir, cómo llegar y una alternativa menos conocida
- Mejor época: la mejor ventana para meterse en la Ruta 23 es de noviembre a abril, con asfalto terminado y sin nieve. Si te gusta el paisaje invernal, podés ir igual, pero ojo: hay tramos que aún quedan de ripio y en días de lluvia se complican. Anotá: la inauguración del primer asfalto será el 20 de enero, así que ya podés ir pensando la escapada de Carnaval o el finde largo de esa fecha.
- Cómo llegar: desde Buenos Aires se toma la Ruta 40 hasta Junín de los Andes y desde ahí se empalma por la 23 hacia Aluminé y Villa Pehuenia; otra opción es cruzar por Pino Hachado si venís desde el centro de Chile. En verano el viaje lleva unas 18 horas en auto.
- Referencia de precio: las cabañas para dos personas en Villa Pehuenia arrancan alrededor de 80.000 a 120.000 pesos la noche en temporada alta, mientras que en Aluminé se consiguen opciones más económicas, desde 60.000 pesos. Un menú regional con trucha, piñón o cordero cuesta entre 15.000 y 25.000 pesos por persona.
- Alternativa menos conocida: dejá un día para conocer Litrán, una localidad pequeña sobre la Ruta 23 con un lago y senderos poco transitados. Queda a medio camino entre Villa Pehuenia y Pilo Lil, perfecto para una parada con pocas turistas y mucha naturaleza.
Te lo digo con el corazón en la mano: es una de las regiones más lindas de la Patagonia y todavía queda un mundo por descubrirla fuera de los puntos clásicos. La obra es una invitación a tomarte tu tiempo, parar en los pueblos, comer lo que hacen las familias de la zona y volverte con la mochila llena de silencios verdes.
¿Ya recorriste alguna vez este corredor? ¿Tenés pensado ir cuando esté el asfalto terminado? Te leo.
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