La economía cotidiana según los argentinos: siete de cada diez la califican como mala y la mitad anticipa un escenario aún peor
La encuesta Latam Pulse de septiembre, sobre 2.067 personas, volvió a registrar un cuadro de evaluaciones negativas en situación del país, mercado laboral y economía del hogar, con expectativas a la baja y un índice de percepción de inflación que tocó su valor más alto desde abril
El cuadro que dejó la encuesta Latam Pulse de septiembre es, en sus líneas generales, el de una sociedad que mira la economía con ojos mayoritariamente críticos. Sobre 2.067 personas consultadas, el 71% calificó la situación del país como mala, el 21% la definió como buena y el 9% la describió como normal, según se desprende del relevamiento. El saldo entre opiniones positivas y negativas quedó en 50 puntos porcentuales de diferencia a favor de la visión pesimista (Latam Pulse, septiembre).
Vamos a los números. La mirada sobre la propia economía familiar también fue desfavorable, aunque con menor intensidad: el 60% la consideró mala, el 20% normal y el 20% buena, lo que arroja un saldo de 40 puntos negativos (Latam Pulse, septiembre). El mercado laboral concentró la evaluación más dura: tres de cada cuatro encuestados lo definieron como malo, mientras que solo el 13% lo vio como bueno y el 12% como normal. La diferencia entre percepciones favorables y desfavorables llegó a 62 puntos (Latam Pulse, septiembre).
Expectativas a seis meses: la mejora no aparece en el horizonte
Las expectativas para los próximos seis meses siguen la misma tendencia. El 55% de los consultados anticipa que la economía del país empeorará, el 31% prevé una mejora y el 14% no espera cambios. Respecto del mercado de trabajo, el 57% proyecta un deterioro y el 31% una mejora. En cuanto a la economía familiar, el 48% cree que irá peor, el 32% que mejorará y el 20% que permanecerá igual (Latam Pulse, septiembre). Comparado con el mismo mes del año anterior, el relevamiento muestra que la desconfianza hacia el corto plazo se mantiene instalada como nota dominante del humor económico.
Percepción de inflación y consumo: el malestar se traduce en decisiones concretas
La percepción de inflación también creció. El índice Atlas-CPI de septiembre llegó a 30,6 puntos, frente a los 27,9 de agosto y los 23,7 de julio, y se convirtió en el valor más alto desde abril. No se trata de una proyección del índice oficial sino de un indicador que refleja cómo sienten los encuestados la evolución de los precios en su vida diaria (Atlas-CPI, septiembre).
Ese malestar se traduce en decisiones de consumo concretas. El 58,5% de los encuestados afirmó que reducirá la compra de bienes duraderos en los próximos meses, una proporción que creció 11,3 puntos respecto de agosto. Solo el 14,2% prevé incrementar ese tipo de adquisiciones (Latam Pulse, septiembre).
- Desempleo: 44% de las menciones entre los principales problemas del país.
- Corrupción: 50,3%, el problema más señalado.
- Altos precios e inflación: 27,8% de las menciones.
En la lista de problemas más mencionados, el desempleo quedó segundo con el 44%, detrás de la corrupción (50,3%). Los altos precios e inflación fueron señalados por el 27,8% de los participantes (Latam Pulse, septiembre). La coincidencia entre una percepción inflacionaria en suba, una intención de recortar compras durables y un mercado laboral evaluado como malo configura un cuadro de expectativas que la propia encuesta no logra revertir en ninguno de sus cortes.
El dato que hay que mirar el mes que viene es la variación del índice Atlas-CPI en octubre, dado que encadenó tres meses de suba y ya duplica el valor de julio. Si esa tendencia se sostiene, podría consolidar la lectura de que el deterioro percibido dejó de ser coyuntural y empieza a instalarse como nuevo piso de la conversación económica cotidiana.
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