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MAR, 20 OCT 2026
Economía

Fila de diez cuadras para cubrir 40 puestos: una postal del mercado laboral en el sur del conurbano

Una distribuidora alimenticia de Ezeiza superó todas sus previsiones al recibir más de mil postulantes antes de las ocho de la mañana. La escena ilustran los datos del INDEC sobre la persistencia del empleo no registrado y la dificultad de acceder a un trabajo formal.

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Valeria SosaEconomía · · lectura 4 min
Fila de diez cuadras para cubrir 40 puestos: una postal del mercado laboral en el sur del conurbano

Una distribuidora alimenticia con sede en Ezeiza buscaba cubrir alrededor de 40 vacantes y terminó convocando, en la práctica, a una multitud. Cuando el reloj marcaba las ocho de la mañana del día señalado, la fila de postulantes ya superaba las diez cuadras sobre la calle Reconquista, en el sur del conurbano bonaerense, y desbordaba por completo las previsiones de la empresa contratante, según relataron los propios —perdón, postulantes— y testigos de la jornada.

Una convocatoria que se viralizó

Cabaña Santa Marta había anunciado la búsqueda a través de sus redes sociales, principalmente Instagram y Facebook. La empresa pidió currículum impreso, documento de identidad y un formulario disponible en línea; para quienes no pudieran completar el trámite digital, ofreció copias en papel durante la espera, con el objetivo declarado de garantizar igualdad de condiciones en el proceso de selección.

La difusión fue mucho más allá del público habitual. Postulantes provenientes de Tristán Suárez, El Jagüel, Luis Guillón, Carlos Spegazzini y Esteban Echeverría viajaron hasta la sede de la firma. Varios relataron que la hilera había comenzado a formarse durante la noche anterior, lo que da una idea del volumen de demanda que concentró la convocatoria.

Perfiles diversos, necesidades parecidas

Entre quienes esperaron horas se contaron jóvenes de 18, 19 y 20 años en busca de su primer trabajo formal, personas con experiencia en atención al cliente, cocina, construcción y comercio, y trabajadores con trayectoria informal que aspiraban a dejar la precariedad. Una joven que cursa enfermería explicó que necesitaba ingresos para sostener sus estudios; un joven de 18 años que pasó por la construcción, la cocina y la mecánica resumió su expectativa en una frase que se repitió a lo largo de la jornada.

“Esperaba conseguir 'la primera oportunidad en blanco'. Más que nada si no tenés el secundario completo o estás cursando.”Postulante de 18 años

También se acercaron personas que ya contaban con ingresos, pero sin estabilidad. Un hombre de 41 años contó que estaba empleado, aunque buscaba algo 'más estable'. Una mujer con más de seis años de trabajo no registrado dijo cobrar alrededor de 600.000 pesos mensuales, pagar la cobertura médica de su propio bolsillo y llegar fin de mes con lo justo. Su expectativa, señaló, era acceder a un empleo formal que le permitiera cubrir servicios, alimentos y gastos del hogar.

  • Jóvenes de entre 18 y 20 años que buscaban su primer empleo registrado.
  • Trabajadores con experiencia en atención al cliente, cocina, construcción y comercio.
  • Personas con inserción laboral precaria o informal que aspiraban a un puesto en blanco.
  • Empleados que, aún contando con ingresos, buscaban mayor estabilidad.
  • Estudiantes que necesitan un sueldo para sostener su formación, como el caso de la joven de enfermería.

Vamos a los números: el contexto del INDEC

La escena se inscribe en un escenario más amplio que describen las estadísticas oficiales. Los datos del INDEC correspondientes al segundo trimestre de 2026 indican que cerca de la mitad de los puestos de trabajo del país se mantienen sin registro formal, una magnitud que, comparada con el mismo trimestre del año anterior, no muestra una reversión sostenida del fenómeno. Esa fotografía ayuda a dimensionar por qué una búsqueda de 40 vacantes puede reunir a más de mil personas en una mañana, en un distrito del sur del conurbano.

Las pretensiones salariales escuchadas durante la jornada exhibieron la misma dispersión que suele observarse en estas convocatorias. Un postulante de 18 años consideró que necesitaría cerca de 1.200.000 pesos mensuales para mayor autonomía; otrosaron montos atados al salario mínimo o a un ingreso que, al menos, les permitiera cubrir los gastos fijos del hogar. La variedad refleja un mercado donde los acuerdos salariales informales conviven con la aspiración, todavía truncada para muchos, de un puesto registrado.

Lo ocurrido en Reconquista 654 condensa, en una imagen, la dinámica de un mercado laboral fragmentado. La empresa buscó llenar 40 posiciones y se encontró con una demanda que multiplicó con creces esa cifra; los concurrieron con currículums, expectativas y necesidades muy distintas, pero con un denominador común: la urgencia por acceder a un empleo formal. El dato que habrá que mirar el mes que viene es si estas convocatorias, cada vez más concurridas, comienzan a traducirse en una baja sostenida del empleo no registrado en los próximos relevamientos del INDEC.

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Valeria SosaEconomía

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