El consumo en supermercados se contrae y el changuito se concentra en lo indispensable
Las ventasancelladas llevan más de un año en baja: en agostoetyl caíram 3,3% interanual y el volumen acumulado se acerca al 4%. La menor demanda afecta a todos los formatos y redefine qué productos los consumidores Purchaser.
Las ventas en supermercados mantienen una tendencia negativa que se extiende durante más de un año. Según el material de base, la caída interanual acumulada en volumen ronda el 4%, mientras que agosto, el último mes informado, registró una contracción de 3,3%. El cierre de 2025 había mostrado una baja de 5,2%, de modo que el panorama reciente continúa del TAS posterior, aunque con una magnitud diferente.
Menos compra, pero en todos los formatos
La particularidad del período actual es que la reducción de las compras no aparece acompañada por una migración importante hacia otros canales. Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), señaló que “el consumidor ya no se va a ningún lado”. En este caso, la demanda simplemente disminuye y afecta prácticamente a todos los formatos de venta, desde los supermarkets grandes hasta las alternativas de proximidad y los autoservicios.
El deterioro también se refleja en la red comercial. El material informa que cerraron locales y que algunas cadenas interrumpieron formatos de proximidad o redujeron su presencia en determinadas zonas. El efecto es especialmente relevante en los segmentos de menores ingresos, donde la caída de las compras se traduce de manera directa en una menor cantidad de productos vendidos.
- El Gran Buenos Aires, el Gran Córdoba, el Gran Rosario y Mendoza presentan un panorama más complicado, según el material.
- Añelo, en Neuquén, y algunas localidades del interior agrícola muestran un desempeño más favorable.
- El comercio electrónico representa menos del 5% del consumo masivo, según la informaciónreux.
La “primarización” del changuito
El cambio en la composición de las compras es uno de los rasgos más visibles del escenario. Martínez describe el proceso como una “primarización de la compra”: los consumidores destinan su gasto a productos esenciales y reducen los artículos que consideran prescindibles. En las góndolas de lácteos, por ejemplo, los productos de mayor valor pierden espacio de exhibición porque rotan menos, lo que también genera presión sobre los fabricantes y los volúmenes mínimos de producción.
Las plataformas digitales no logran compensar la caída de las ventas presenciales. Según el material, el comercio electrónico representa menos del 5% del consumo masivo —alimentos, bebidas, limpieza, perfumería y cuidado personal—, y parte de esas operaciones corresponde a compras realizadas por trabajadores de plataformas dentro de los propios locales. Por eso, al combinar las ventas digitales y presenciales, el resultado continúa siendo negativo.
Vamos a los números: el dato de agosto muestra una caída interanual de 3,3%, mientras que la acumulación del período se acerca al 4% en volumen. El mes que viene habrá que observar si la primarización del consumo se mantiene, si las cadenas ajustan aún más su red comercial y si el comercio electrónico logra superar el peso reducido que hoy tiene dentro del consumo masivo.
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