Digger: la apuesta de Iñárritu y Tom Cruise que combina un magnate fuera de control, un iceberg en fuga y un debut tibio en la taquilla mundial
La comedia negra del realizador mexicano presenta al actor estadounidense como un empresario petrolero que debe frenar el desastre que él mismo desató. Estrenada a fines de septiembre, arrancó con unos 20 millones de dólares en su primer fin de semana y un presupuesto estimado de hasta 180 millones.
Hay algo hipnótico en ver a Tom Cruise parado frente a una pantalla gigante de IMAX, con el gesto endurecido de magnate caricaturesco y un traje que parece cortado para una cumbre del G20. Esa imagen resume Digger, la película de Alejandro González Iñárritu que empezó a recorrer el mundo el 30 de septiembre de 2026 y desembarcó en las salas norteamericanas el 2 de octubre, también en formato IMAX.
La premisa es de esas que parecen imposibles hasta que uno se acomoda en la butaca: una operación petrolera en Groenlandia provoca el desprendimiento de una masa de hielo gigantesca que avanza hacia el norte de Europa. El protagonista, Digger Rockwell, es nada menos que el hombre más poderoso del mundo, el empresario responsable de la emergencia y, a la vez, la única persona con recursos para encabezar el rescate. La sinopsis oficial lo presenta intentando salvar a la humanidad mientras pelea, en paralelo, por conservar su imagen.
Un elenco internacional y un director con sello propio
Iñárritu vuelve a apoyarse en el absurdo y en situaciones deliberadamente exageradas para hablar de explotación de recursos naturales, poder empresarial y las consecuencias de quienes toman decisiones grandes. Cruise se aleja del agente Ethan Hunt y del piloto Maverick para meterse en un registro físico muy distinto, casi de bufón con dinero infinito. Lo rodean Riz Ahmed como el doctor Nirav Ganesh, especialista en seguridad ambiental; John Goodman como el presidente estadounidense Compton; y Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons en roles complementarios. Cruise también figura como productor, junto con Iñárritu y Mary Parent.
Un arranque discreto en la taquilla
El debut dejó alrededor de 8 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá y cerca de 12 millones en 73 mercados internacionales, lo que suma unos 20 millones globales en el primer fin de semana. Frente a un presupuesto que roza los 180 millones, la película necesita recorrido internacional y, sobre todo, sostener la conversación durante las próximas semanas para acercarse al equilibrio.
“Siento que vamos a cre”Tom Cruise, en entrevista con Kevin McCarthy publicada el día del estreno
En esa charla, Cruise habló de sus expectativas creativas y de su intención de seguir eligiendo proyectos que mantengan el vínculo con el público a lo largo del tiempo, más allá de los resultados de un fin de semana puntual. Es una declaración que, viniendo de alguien que lleva décadas sosteniendo franquicias enormes, suena casi a declaración de principios: hacer películas para que se recuerden, no sólo para que exploten en el primer fin de semana.
Después de varias funciones, lo que más me queda de Digger es esa mezcla incómoda entre risa y culpa: un mundo que se rompe por la codicia y un protagonista que se ofrece como solución y como problema al mismo tiempo. Iñárritu no resuelve esa tensión, la deja flotando, y Cruise se presta al juego con una entrega física que ya había mostrado en títulos como Mission: Impossible – Dead Reckoning. A veces alcanza con eso: con un actor dispuesto a dejarse llevar por un disparate bien filmado para que uno salga de la sala pensando en lo que vio, aunque la taquilla todavía no lo haya decidido.
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