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LUN, 12 OCT 2026
Vida

Después de casi 30 años, un comprimido nuevo vuelve a darle una oportunidad a los pacientes con herpes que se había quedado sin opciones

La FDA aprobó el pritelivir, el primer antiviral oral con un mecanismo inédito contra el virus del herpes simple, pensado para adultos con defensas debilitadas en los que nada funcionaba. En el estudio central, casi el doble de los tratados logró cicatrizar las lesiones frente a los fármacos disponibles.

MF
Micaela FerreyraSociedad · · lectura 4 min
Después de casi 30 años, un comprimido nuevo vuelve a darle una oportunidad a los pacientes con herpes que se había quedado sin opciones

En la consulta del mediodía, en un consultorio cualquiera de Buenos Aires, un médico termina de explicarle a Graciela, una paciente transplantada renal de 54 años, que las ampollas que le vuelven en la boca cada dos o tres semanas ya no responden al aciclovir ni al valaciclovir, los dos comprimidos que durante años le habían mantenido a raya el herpes. Ella se agarra del apoyabrazos de la silla, le pregunta si hay algo más, y la respuesta, hasta hace pocos días, era bastante cruda: intravenosas, internaciones, foscarnet o cidofovir. Ahora, en cambio, la conversación empieza a tener otra forma, porque el 9 de octubre la FDA aprobó en Estados Unidos el pritelivir, comercializado como HOVILPRI, que es ni más ni menos que el primer antiviral oral con un mecanismo de acción totalmente nuevo contra el virus del herpes simple en casi tres décadas, y está pensado exactamente para personas en la situación de Graciela, adultos inmunocomprometidos, con lesiones mucocutáneas que no cedieron a los tratamientos de siempre.

Por qué este comprimido es distinto a todo lo que había

Lo que cambia con el pritelivir no es un detalle menor ni un ajuste de dosis, sino el lugar donde clava la flecha dentro del virus. Los antivirales clásicos contra el herpes simple, el aciclovir, el valaciclovir y el famciclovir, dependen de una enzima del propio virus para activarse y recién después bloquean su reproducción. El pritelivir, en cambio, va directo contra la helicasa-primasa, que es el complejo de proteínas con el que el HSV copia su material genético, y al no necesitar esa activación previa es justamente lo que le permite funcionar donde los demás ya chocan contra cepas resistentes.

  • Está indicado para adultos inmunocomprometidos con lesiones por herpes simple que no respondieron al aciclovir, al valaciclovir ni al famciclovir.
  • Funciona por vía oral, a diferencia del foscarnet y el cidofovir, que hasta ahora eran las únicas alternativas y se administran por vía intravenosa.
  • Recibió en simultáneo las designaciones de Fast Track, Breakthrough Therapy y Priority Review, las tres figuras que la FDA reserva para medicamentos que atienden necesidades graves sin solución adecuada, y según la compañía es la primera vez que un antiviral contra el HSV consigue las tres juntas.
  • En el ensayo clínico de fase 3 que respaldó la aprobación, el 62,7% de los pacientes tratados con pritelivir logró la cicatrización completa de las lesiones en 28 días, contra un 34% del grupo que recibió las alternativas disponibles, casi el doble.

El fármaco fue desarrollado originalmente por AiCuris, una farmacéutica alemana con una trayectoria larga en antivirales, y los datos centrales que la FDA tuvo sobre la mesa salieron del estudio PRIOH-1 Parte C, con 101 participantes adultos inmunocomprometidos que arrastraban infecciones por HSV resistentes o refractarias, es decir, esa franja de pacientes que los infectólogos ven cada vez con más frecuencia, personas que recibieron un trasplante, que conviven con VIH o que están transitando tratamientos oncológicos y en las que un virus que para la mayoría es una molestia pasajera se vuelve una herida que no cierra.

Qué cambia en la práctica para los pacientes

Para quienes vienen esquivando internaciones y goteros cada vez que se les reactiva el herpes, la diferencia entre un antiviral oral y uno intravenoso no es un tecnicismo, es la posibilidad de tratarse en la casa, con un vaso de agua y a la hora de la comida, en lugar de pasar horas conectado a una vía en un hospital, así que aunque la aprobación inicial rige para Estados Unidos y todavía falta recorrer el camino regulatorio en la Argentina y en el resto de la región, el solo hecho de que exista un comprimido con este mecanismo ya mueve de lugar la conversación clínica sobre cómo manejar los casos resistentes.

Vuelvo a Graciela, que sale del consultorio con la receta en la mano y una pregunta que le da vueltas: si esto no estaba la semana pasada, qué más puede aparecer que hoy ni imaginamos, y la verdad es que ese es el tipo de noticia que uno quiere contar, porque del otro lado de cada comprimido nuevo hay un equipo de científicos que lleva años probando hasta que algo cierra, y del otro lado de cada aprobación hay pacientes que vuelven a tener una chance concreta de no convivir para siempre con una llaga que no sana, que es, en el fondo, la razón más humana y menos marketinera por la que un avance así termina importando de verdad.

MF

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