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MAR, 13 OCT 2026
Vida

Dejá de preguntarte si sos "de cerebro izquierdo" o "de cerebro derecho": la ciencia dice que esa división no existe

La idea de que el lado dominante del cerebro define si alguien es analítico o creativo sigue circulando en cuestionarios, aulas y conversaciones. Una investigación con más de mil participantes y la lectura de especialistas locales e internacionales desmontan esa clasificación: las diferencias existen, pero son locales, no una etiqueta para la personalidad.

MF
Micaela FerreyraSociedad · · lectura 3 min
Dejá de preguntarte si sos "de cerebro izquierdo" o "de cerebro derecho": la ciencia dice que esa división no existe

Estoy acá, en la cocina de casa, con la pava eléctrica a punto de silbar, y me cruza por la cabeza una de las frases más repetidas de los últimos años: "Yo soy de cerebro derecho, por eso soy creativo". La escuché en una reunión de exalumnos, en una charla de café y hasta en una evaluación laboral. La repito, me la cuestiono y entonces me pongo a leer qué dice hoy la neurociencia sobre esa supuesta división, porque el mito lleva décadas instalado y sigue dando vueltas por todos lados, desde un test viral de Facebook hasta la formación docente.

La psicóloga Grace Tworek, de Cleveland Clinic, lo explicó con una claridad que merece ser citada tal cual: "El hecho de que alguien sea muy bueno resolviendo problemas matemáticos no demuestra que use más el hemisferio izquierdo, ni que el derecho sea el responsable de su creatividad". Es decir, las fortalezas individuales existen, pero no prueban que una mitad del cerebro gobierne la personalidad, como muchas veces se da por hecho en conversaciones de sobremesa y en propuestas pedagógicas que todavía arrastran esa lógica.

Lo que sí es cierto (y lo que se exagera)

  • Los hemisferios no son gemelos: el izquierdo interviene de manera destacada en el lenguaje y controla el movimiento del lado derecho del cuerpo, mientras que el derecho participa del procesamiento visual y espacial y maneja el lado izquierdo.
  • Esa distribución existe, pero no determina la manera de aprender ni el talento de cada persona: no hay un patrón que haga a alguien "de un lado" o "del otro".
  • Ambos hemisferios se comunican de forma permanente a través del cuerpo calloso, un conjunto de fibras nerviosas que intercambia información entre las dos mitades.
  • Una conversación, por ejemplo, exige procesar palabras, interpretar el tono de voz, leer gestos y manejar el contexto emocional al mismo tiempo, lo que muestra que ninguna tarea cotidiana depende de un solo lado.

Mientras hierve el agua y busco una taza en la alacena, pienso en el estudio que publicó PLOS ONE y que suele citarse cuando se quiere poner números al debate: los autores analizaron la conectividad cerebral en reposo de 1.011 personas de entre 7 y 29 años, identificaron regiones con lateralización —áreas vinculadas al lenguaje en el hemisferio izquierdo y redes de atención en el derecho—, pero no encontraron evidencia de que esas conexiones se agrupen en un patrón que favorezca consistentemente a un hemisferio sobre el otro en cada individuo. La especialización hemisférica aparece como una propiedad local de ciertas redes neuronales, no como un rasgo global que permita clasificar a las personas en dos categorías.

El mito, además, tiene un origen concreto que conviene recordar: las observaciones más citadas sobre diferencias entre hemisferios provienen de pacientes a quienes se les seccionó el cuerpo calloso para controlar crisis epilépticas graves, una intervención que hoy es excepcional. Esos casos no representan el funcionamiento de un cerebro sin lesiones y, sin embargo, se extrapolaron a toda la población como si la disección valiera para la mesa familiar del domingo. Por eso la advertencia de la Unesco pesa: trasladar estas ideas al aula puede condicionar las expectativas sobre los alumnos, porque definirse como "poco creativo" por considerarse analítico, o como "desorganizado" por asumirse artístico, puede desincentivar la práctica de habilidades que, en realidad, se entrenan con esfuerzo y método.

“Las fortalezas individuales no prueban que una mitad del cerebro gobierne la personalidad.”Grace Tworek, psicóloga de Cleveland Clinic

Vuelvo a la cocina, sirvo el mate en la taza y miro por la ventana: la conversación sobre "de qué cerebro sos" es tan inofensiva como persistente, y por eso vale la pena reemplazarla por una pregunta más útil. En lugar de preguntarnos si somos izquierda o derecha, podemos preguntarnos qué entrenamos, qué descuidamos y qué nos gustaría desarrollar, porque la ciencia dice, con bastante consenso, que las dos mitades trabajan juntas y que las etiquetas no nos hacen más creativos ni más analíticos: sólo nos limitan.

MF

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