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VIE, 09 OCT 2026
Turismo

Curazao, la isla que se recorre entre calas, buggy y buildings pintoneados

Más de 35 playas, una capital declarada Patrimonio de la Humanidad y circuitos en UTV por la costa oeste configuran una escapada caribeña con mucho más que mar. Te contamos qué hacer, cuánto cuesta la excursión estrella y cómo moverse gratis dentro de Willemstad.

JM
Julieta MoralesTurismo · · lectura 3 min
Curazao, la isla que se recorre entre calas, buggy y buildings pintoneados

Te imaginas llegar a una isla del sur del Caribe donde el agua turquesa se recuesta contra acantilados de piedra, los autos circulan por calles angostas, mientras un puente levadizo le cruza la cara a la ciudad. Eso pasa en Curazao, un destino que durante mucho tiempo quedó en la sombra de sus vecinas más famosas y que hoy empieza a sonar fuerte entre los viajeros argentinos que buscan algo distinto. Acá te cuento cómo armar una visita que combine mar, cultura y aventura, con precios concretos y un dato que cambia todo: hay un ferri gratuito para cruzar la bahía.

Willemstad, una capital que se cruza en barco

Antes de tirarte al agua, vale la pena dedicarle medio día a Willemstad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El casco histórico se recorre caminando y se reconoce al toque por los buildings pintoneados —esas casonas comerciales pintadas en rojo, amarillo, azul y mostaza— que miran a la bahía de Santa Ana. Para cruzar de un lado al otro, no hace falta pagar nada: el ferri de Pontjesbrug funciona gratis todo el día y te deja cerca del puente Reina Juliana, ese que se abre para dejar pasar a los barcos y que ya es una postal clásica de la isla. Bajando del ferri, te topás con el Mercado Flotante, donde los vendedores venezolanos ofrecen frutas y verduras recién traídas en barcazas. Está perfecto para caminar, sacarte fotos y cargar la mochila de papaya y mango.

Dónde comer sin gastar una fortuna

Plasa Bieu es el lugar al que van los locales a almorzar sin pensar en la tarjeta. Son puestos que cocinan al paso, con platos que van desde los tres o cuatro dólares, y donde se come pescado fresco, mariscos y carnes con el picante típico de la isla como compañía. Aviso para los que no toleran el ají: preguntar antes de pedir, porque en muchas preparaciones aparece sin aviso. Si querés sentarte a mesa y mantel, la zona de Pietermaai, del otro lado de la bahía, tiene restaurantes con vista y una movida nocturna interesante.

Circuito en UTV por la costa oeste: qué incluye y cuánto sale

  • Duración: unas cuatro horas en vehículos UTV (tipo buggy) por rutas y senderos.
  • Precio de referencia: 240 dólares por persona (válido para residentes en la isla; consultá promociones si vas con paquete turístico).
  • Podés ir manejando o como acompañante, siempre detrás de un guía.
  • Parada 1: la Cueva de las Brujas, con estalactitas, estalagmitas, murciélagos y cangrejos chiquitos y protegidos que no se pisan.
  • Parada 2: Kleine Knip, una cala chica ideal para meterse al agua, descansar en reposeras bajo sombrillas y comer una barbacoa antes de volver.

Playa que vas a encontrar y playa que pocos conocen

Curazao tiene más de 35 playas y la mayoría son calas chiquitas rodeadas de acantilados, no las extensiones de arena blanca al estilo mar Caribe más conocido. Hay sectores públicos y gratuitos y otros que pertenecen a hoteles. Para ver peces sin hacer esnórquel de largo, en varias costas se ven cardúmenes desde la orilla y alcanza con tirarse al agua a metros de la reposera. Si te toca elegir una sola y querés sacarte de encima a las multitudes, te sugiero Kenepa Chiki (la hermana chica de Kenepa Grandi): más recogida, igual de transparente y con menos combis de turistas.

Cómo llegar desde Argentina y cuándo conviene ir

Aerolíneas Argentinas confirmó el inicio de la ruta Buenos Aires–Curazao para el 2 de enero de 2027, con cuatro frecuencias semanales, dos de ellas directas. La mejor época para ir es entre febrero y septiembre, cuando el clima es más seco y las lluvias escasean; afuera de esa ventana hay más probabilidad de aguaceros cortos pero intensos que pueden arruinarte una tarde de playa. Si tu prioridad es ahorrar, apuntá a los primeros meses del año: el agua está tibia y los alojamientos suelen tener tarifas más amigables que en el pico de julio.

JM

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