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JUE, 15 OCT 2026
Turismo

Croquetas de calabaza y gouda: la receta sin bechamel que se arma en sartén y queda cremosa por dentro

Sin crema tradicional ni harina en la base, estas croquetas usan puré de calabaza, cebolleta y parmesano para armar una masa que se reboza dos veces antes de freírla. Llevan un dado de gouda en el centro y funcionan como entrada o cena ligera.

JM
Julieta MoralesTurismo · · lectura 2 min
Croquetas de calabaza y gouda: la receta sin bechamel que se arma en sartén y queda cremosa por dentro

Si te gustan las croquetas pero te da fiaca hacer la bechamel clásica, esta versión te va a ganar. Te sientas en la cocina con una calabaza, un par de quesos y, en menos de media hora, tenés un plato que funciona igual de bien como entrada para una visita que como plato principal con una ensalada al lado.

La masa: puré de calabaza que se cocina en sartén

La base no lleva harina ni manteca: la protagonista es la calabaza cocida al microondas durante unos diez minutos, hasta que queda tierna. Después la saltaás en una sartén con cebolleta y ajo rehogados en aceite y la aplastás directamente ahí hasta lograr un puré parejo. Sobre ese puré caliente sumás dos cucharadas de parmesano en polvo, sal y pimienta: el queso cumple doble función, porque le da sabor y a la vez ayuda a compactar la masa sin resecarla.

  • Cortá la calabaza en cubos y cocinala en microondas unos 10 minutos, hasta que esté tierna.
  • Salteá cebolleta y ajo en aceite y agregá la pulpa directamente a la sartén.
  • Aplastá hasta formar un puré homogéneo e incorporá parmesano, sal y pimienta.
  • Dejá enfriar la masa por completo antes de armar las croquetas.

El armado y el secreto del doble rebozado

Con la masa fría tomás una porción, le hacés un hueco en el centro y metés un dado de queso gouda, que es el que se va a funder adentro cuando frías la croqueta. El paso clave es el rebozado doble: pasás la bolita primero por pan rallado, después por huevo batido y otra vez por pan rallado. Esa segunda capa es la que endurece la cobertura y te permite darle forma a algo tan blando sin que se te desarme.

La fritura va en aceite abundante y bien caliente, por tandas, hasta que cada croqueta quede dorada de manera pareja. Después las apoyás sobre papel absorbente antes de servirlas. Como referencia, con una calabaza mediana te salen entre doce y dieciocho unidades, según el tamaño que les des; el costo total de los ingredientes ronda los $4.000 a $5.000 en supermercados de ciudad de Buenos Aires a valores de este otoño.

Una alternativa que vale la pena probar es cambiar la calabaza por batata o zapallo anco, que se trabajan igual de bien y suman un dulzor distinto. Si querés llegar a un punto intermedio, el queso gouda se puede reemplazar por cualquier variedad semidura que funda bien: provolone, fontina o incluso un pategrás dan el mismo resultado.

La mejor época para hacerlas es el otoño, cuando la calabaza está en plena temporada y se consigue más barata y con mejor sabor en las verdulerías de barrio. En esa misma estación te va a quedar el plato redondo: calabaza de estación, queso que derrite y una mesa que se llena sin complicarse.

JM

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