Barry Manilow se bajó del escenario en Las Vegas con dos canciones encima: una bronquitis volvió a frenarlo
El cantante de 81 años debió suspender su show en el International Theater y la función del día siguiente; es el tercer tropiezo de su residencia en el Westgate, en medio de su recuperación de un cáncer de pulmón que le detectaron a fines del año pasado.
Me lo imagino a Barry Manilow esa noche en el International Theater del Westgate Las Vegas Resort & Casino: las luces bajas, la orquesta afinada, el público todavía acomodándose en las butacas, y él —que suele entrar sonriendo, como si volviera a casa— alcanza a cantar dos temas y siente que la garganta le cierra, que el aire no le alcanza, y tiene que irse. La banda siguió tocando unos instrumentales hasta que una voz en off, con esa amabilidad clínica de los recados corporativos, avisó que la función había terminado. Después llegaron los mails con las instrucciones para el reintegro de las entradas. Todo muy prolijo, todo muy triste.
Lo concreto es esto: sus representantes confirmaron que el cantante tiene bronquitis aguda y que también se canceló la función del día siguiente. Para quien sigue la residencia de Manilow en ese casino, la noticia tiene un sabor conocido. La temporada iba a empezar en febrero y se corrió a marzo porque lo tenían que operar. En mayo volvió a postergar: él mismo había dicho que la recuperación avanzaba «a grandes pasos», pero le aclararon que todavía no estaba para cantar. Sí pudo, en cambio, cumplir fechas en el Reino Unido durante junio y apuntaba a retomar Las Vegas en julio.
Un cáncer que casi no avisa
El hilo de las últimas cancelaciones se remonta a diciembre del año pasado, cuando una serie de estudios iniciados por sus molestias en las caderas y por sus bronquitis recurrentes terminaron en un diagnóstico que nadie esperaba: cáncer de pulmón en estadio 1. «Si no me hubieran hecho esas pruebas para ver cómo estaban los pulmones, eso me salvó la vida, porque lo que tenía no tenía síntomas», le contó a la revista People cuando hizo pública la noticia, en marzo.
“Me dijeron: «Puede ser cáncer». Yo dije: «¡No puedo tener cáncer!»”Barry Manilow, en la revista People
Cuatro semanas después del diagnóstico entró al quirófano y le hicieron una lobectomía, es decir, le sacaron la parte afectada del pulmón. No necesitó quimioterapia ni radioterapia. «Soy uno de los afortunados», dijo. Y la frase que más me queda dando vueltas es esta: «Si se hubiera extendido más, habría estado en un lío tremendo. Por suerte no se propagó».
- Diciembre del año pasado: diagnóstico de cáncer de pulmón en estadio 1, detectado a partir de estudios por molestias en las caderas y bronquitis recurrentes.
- Enero: lobectomía (extirpación parcial del pulmón) sin necesidad de quimioterapia ni radioterapia.
- Febrero a mayo: postergaciones sucesivas de la residencia en Las Vegas por la recuperación posoperatoria.
- Junio: gira cumplida en el Reino Unido.
- Esta semana: abandono del escenario en el International Theater tras dos canciones y cancelación de la función del día siguiente por bronquitis aguda.
Ahora bien, lo que más me importa decir —y se lo digo a ustedes como lo pienso— es que esta historia no va de un señor mayor que se resfría. Va de un tipo de 81 años al que el cuerpo le sigue pasando facturas, que igual se sube a un escenario a cantar sus canciones, y que cuando no puede, lo dice. La confesión que me parece más fuerte de toda esta etapa la dijo él mismo, y la guardo porque resume todo: «Realmente me ha hecho pensar profundamente sobre si hice lo que quería hacer, si he hecho feliz a la gente, si he sido un buen amigo». Cuando alguien que lleva cincuenta años sobre un escenario se hace esas preguntas en voz alta, una no puede menos que escucharlo con atención y, la verdad, con algo de ternura.
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